lunes 13 de octubre de 2008
viernes 26 de septiembre de 2008
Fantasmas
Educación emocional básica en la escuela ya!!
miércoles 17 de septiembre de 2008
Cicatrices

PORQUE NO HAY
ALTERNATIVA
Me ha hecho pensar en las cicatrices de Berlín, en que no es la única ciudad que tiene, en que todos nosotros también las tenemos...y en que son la marca de una vida vivida.
jueves 4 de septiembre de 2008
Yo quiero ser como Madonna!
Y no porque me de envidia el cuerpazo que luce a los 50. Ni el pastón que tiene. Ni el hecho de que lleve encadenando éxitos artísticos 25 años. Noooooo, los tiros no van por ahí.Yo quiero ser como Madonna porque así, si algún día salgo de la ducha y me doy cuenta de que se me escapa el avión, pues no hará falta que me vista. Me coloco el albornoz y cojo el taxi. No es digno de una diva divina?
Pues esto es lo que hizo hace una semana en Berlín. Tengo amigos que fueron al concierto y por lo visto fue muy bueno, vamos, que no les supo mal pagar lo que pagaron por verla. Bien por la señora. Pero los pobres pasajeros que estaban en el control de seguridad del aeropuerto de Schönefeld y vieron lo que muestran las siguientes fotos tuvieron que fliparlo, y mucho...
La tipa terminó el concierto, se duchó, se colocó el albornoz y una peluca y se fue para el aeropuerto. Me lo contó un amigo, pero no me lo creí hasta que no vi las fotos.... esto me recuerda a unos amigos que decían que en Berlín la gente está tan acostumbrada a lo raro, que si un día nos presentáramos en un bar para desayunar en pijama, nadie nos miraría. Y un día hicieron la prueba. Se vinieron de brunch por Prenzlauer Berg en pijama! Y obviamente, nadie pareció darse cuenta!
Pero vamos, que si yo fuera una Dancing Queen y me debiera a mis fans, como esta señora, le diría al piloto de mi jet privado que me espere cinco minutos, que me tengo que vestir...
Echo de menos...
Es curioso. Una se piensa que va a echar de menos unas cosas...pero luego resulta que también acaba echando de menos otras, con las que no había contado. Las más clásicas son para las que ya andaba mentalizada, por ejemplo el pan y los pasteles caseros de la panadería de mi esquina. Aunque en casa (por casa entiéndase Viladecans, un pueblo-ciudad del cinturón industrial de Barcelona) están más buenos los croasanes (odio los croasanes de mantequilla alemanes), con el pan lo cierto es que no hay color. Las baguettes son aburridas, yo echo de menos levantarme, caminar dos minutos (en Berlín siempre hay una panadería a dos minutos de donde sea) y poder elegir entre pan de pipas de girasol, de pipas de calabaza, de nueces, de cereales varios cuyos nombres nunca aprendí, o un schrippe. Y lo de los pasteles...causantes de los kilos que siempre gano en Alemania. Pues los echo de menos. También echo de menos los lagos cerca de casa. Es como la playa ahora, que la tengo cerca pero casi nunca voy. A los lagos fui poquísimo. Pero estaban cerca, y eso lo echo de menos. Echo de menos el silencio en el transporte público. Hoy he cogido la Renfe para acercarme a Barcelona y bufff.
Y como esto, pues otras tantas cosas típicas que cuando llegas a Alemania sorprenden, que poco a poco una va tomando como costumbre, y que cuando desaparecen de la vida de una se encuentran a faltar. Como las bicis por todos lados. En Barcelona si se ven, pero en mi ciudad se pude contar con una mano a los que vamos en bicis. Y yo debo ser la única que tiene una bici con cesta, cosa muy graciosa que me ha llevado a escuchar silbidos de verano azul alguna vez a mi paso.
Y luego están las cosas que una se sorprende de echar de menos. Porque no las había previsto. Como dormir tapada con el edredón. Por diossss, que vuelva el frío por la noche! Esto no hay quien lo aguante... O escribir el blog. No puedo dejar de escribir así como así! O sea que como todavía tengo algo de material y cosas que me han quedado colgadas por falta de tiempo las últimas semanas, pues estos días voy a seguir escribiendo sobre Berlin.
Y también echo de menos salir de un concierto, montarme en la bici y volver a casa con el viento en la cara mientras tarareo las canciones que acabo de escuchar y me voy relajando... Como vivo un pelín lejos del Razzmatazz he tenido que volver en coche. Pero he hecho el esfuerzo, porque he ido a ver a Calamaro. Si!
Grande Andrés!!!
Por dios, qué letras...
Y estas dos que os pongo aquí no las ha cantado esta noche, le voy a escribir una carta de fan enfadada!
martes 26 de agosto de 2008
Nostalgias
La banda sonora de mis últimos días en Berlín, la que me acompaña mientras hago la maleta y tiro papeles, revistas, libros, zapatos y muchas otras cosas que no tiene sentido conservar, es la que podéis escuchar si le dais al play aquí arriba.
Algo tiene Calamaro, que paßt ganz gut a este momento actual, con este cante desgastado pero vital. A mi me parecen canciones alegres. Y es que no estoy triste, no. Porque me voy, pero con la sensación de haber aprovechado muy bien el tiempo, de haberle sacado el jugo a la ciudad, de haber exprimido la experiencia. Y eso es importante para no sentir que una se va de algún sitio dejando cosas sin terminar, cosas por hacer, porque eso sí que termina provocando la nostalgia.
Han sido año y ocho meses particularmente intensos y estos días los estoy recordando cada vez que abro una caja y saco papeles, entradas, postales que he ido acumulando.. pero también es verdad que no creo que me suponga ningún shok el cambio porque no voy a abandonar la ciudad de golpe: en realidad llevo tiempo yéndome de Berlín. En diciembre me fui en gran parte y tuve que restructurarlo todo. En mayo seguí yéndome y volví a comenzar otra etapa. Cada vez que dejó Berlín uno de los grandes amigos que he encontrado aquí ha cambiado mi forma de estar en la ciudad y me he despedido de ella otro poquito. Ahora cuando me vaya no se van a acabar los Karrera Klubs, porque ya se acabaron cuando se fue Manolo. Y tampoco se van a acabar ahora las discusiones filosófico-familiares, porque se acabaron cuando se fue Ana. Ni los cigarritos bajo la atenta mirada de Audrey Hepburn, que ya se acabaron cuando se fue Andrea...y así podría seguir y seguir... Y por eso mismo no pienso hace fiesta de despedida, porque yo estoy ya despedidísima de esta ciudad.
Y estaba yo pensando en todas estas cosas, cuando recibo un email de alguien que ya se fue hace meses y que me dice lo siguiente:
...no quiero que te vayas de Berlin. Si tu te vas, ya no queda nada allí de lo que fue, contigo se acaban los viernes en Kreuzberg, los paseos en bici, las tardes de películas, cenas y conversaciones sobre el futuro, ese que nunca llegaba y del que allí estábamos a salvo, sobre chicos, tantos nombres han surgido durante todos esos meses, unos nos volvían locas y a otros los quisimos con locura, a casi ninguno los entendíamos y a veces ni a nosotras mismas, pero daba igual, porque estábamos en Berlín y allí todo vale..."
Pues no, nena, no. Yo no estoy triste porque las conversaciones sobre el futuro y sobre chicos no se acaban ahora que me voy, para mi se acabaron cuando te fuiste tú. Es increíble cómo vivimos en los demás y cómo los demás viven en nosotros...
Y además, otra vez vuelve a pasarme que las cosas me certifican que mi tiempo aquí se acabó: se me desmonta la habitación! Ayer se me cayó al suelo el cachivache de Ikea que me ha servido de pesiana este tiempo. Y el armario está a puntito de fenecer también...
Bueno, y ahora dejémonos de nostalgias y voy a ponerme práctica:
- tengo una bici maravillosa, con luces, frenos (no de pedal) y cambios de marcha que funcionan. Y lo mejor es que es gris y feucha y no llama demasiado la atención. Y es comodísima, grande, apta para gente de 1,80. Y además ya se conoce todo Berlín. Me duele en el alma, pero la tengo que vender. Si alguien tiene interés, que me avise.
lunes 25 de agosto de 2008
Belfast
Otro follón, también por tonta, lo tengo con Movistar. Que no sé desde cuándo ni a santo de qué han cambiado las condiciones del contrato y ya no me contabilizan las llamadas en roaming para el consumo mínimo mensual. Y yo me entero 8 meses después. Pero esa historia os la ahorro, que cada vez que la explico me siento tonta por llevar 8 años atada a esta banda de ladrones. Me paso a Pepephone, a ver qué tal la experiencia.
Y Belfast. Eso sí que ha sido una experiencia. Madre de dios qué ciudad! Para visitar o ir de vacaciones es super interesante, claro. Tienes todavía el conflicto palpable en cualquier esquina de los barrios del oeste. Pero a mi, que me gusta visitar las ciudades e imaginarme viviendo en ellas...pues no, no me ha gustado.
No se les puede reprochar nada. Hasta hace nada un extraño ajeno al vecindario podía resultar ser miembro de algún grupo armado de la comunidad enemiga con la intención de realizar un atentado. Si han vivido en la más absoluta paranoia durante décadas, es normal que en la ciudad se respire de todo menos aroma de flores.
Y todavía persisten las vallas que separan los dos barrios conflictivos, lo que te hace dar unas vueltas increíbles para evitar las calles cortadas e ir de punto A a punto B. Y cuando no conoces la ciudad y vas con un mapa turístico en que no queda claro dónde están los pasos abiertos, al final te sientes agobiadísimo. Y preguntar no ayuda mucho porque, si encuentras a alguien con cara suficientemente afable como para pensar que igual está dispuesto a ayudarte, lo más seguro es que no entiendas ni la mitad de su inglés. Qué acento, por dios, qué acento...
Esto último era un cementerio..
Eso si, el paisaje de este país es increíble. La ciudad está rodeada por una cordillera preciosa, que invita a hacer excursiones por caminos que ofrecen unas vistas de la ciudad y del puerto muy chulas. Y saliendo de Belfast, la costa de Irlanda del Norte es increíble. En fin, que incluso aunque te interese la política Belfast satura. Suerte de los árboles y las rocas...
